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viernes, 4 de julio de 2014

(Review) País de Nieve

Mucho tiempo sin escribir aquí, pero hoy quiero escribir del libro que me leí hace algunos días País de Nieve, la obra que consagró a Kawabata como escritor y que se considera un clásico de la literatura japonesa. La historia se sitúa en las montañas y narra la historia de Shimamura, un diletante casado proveniente de Tokyo, y Komako, una geisha, quienes comienzan una relación en donde ella se entrega por completo, sin embargo, Shimamura mantiene un gran interés en Yoko, quien a su vez tiene una extraña conexión con Komako. 

El trágico y triste romance se mezcla con la desolada belleza del oeste de Japón. En esta obra Kawabata logra captar al lector con las ricas y poderosas descripciones del entorno. La naturaleza tiene un papel importante en la historia, no es sólo un ambiente, sino que a través de detalladas descripciones de esta, se explican los sentimientos más profundos de los personajes. En el comienzo del libro se encuentra la descripción que más llamó mi atención; Shimamura viaja en un tren hacía el país de nieve en donde se encuentra Yoko, su primer encuentro. Él describe lo que observa a través de la ventana incluyendo el reflejo de Yoko. En esta parte el personaje está tan absorto en lo que observa que llega a olvidar que sólo estaba viendo un reflejo de la mujer a través del vidrio. 

"Se cuestionó si la fluidez de aquel paisaje de montaña no era quizás un símbolo del paso del tiempo"

Otra citas en donde se aprecian estas observación son por ejemplo "El cielo aún mantenía el color de la noche, pero en las montañas ya era de mañana". "Ellos eran parte de la naturaleza  como también parte de algún mundo distante".

Sin embargo, lo que más me gustó de la historia es el personaje de Komako, una geisha que va en decadencia, a pesar de ser buena en su trabajo comenzó a laborar más tiempo del que debía, por lo que vivía cambiando de celebraciones y constantemente estaba borracha. Ella ha pasado una vida llena de problemas, por lo mismo no se aferra del todo a las personas, con excepción de Shimamura por quien desarrolla una amor enfermizo y dependiente, pero es también al único que le muestra su lado más decadente. Komako es el personaje que considero tiene una mayor evolución durante la historia, "Él ha venido tres veces en menos de dos años, y en cada nueva visita se ha dado cuenta que la vida de Komako ha cambiado,"  Ella es quien refleja la tristeza y lo trágico, como también lo bello de japón. La visión que tiene de las personas y objetos, debido a las diferentes anécdotas y desilusiones en su vida, se puede observar en diferentes pasajes de la obra 
"Qué delicados son los seres humanos —había comentado Komako esa mañana, cuando se enteraron de la noticia de que había ocurrido otro accidente en las montañas—. Los encontraron con los huesos hechos pulpa. En cambio, un oso puede caer desde una altura superior y no recibir el menor rasguño. Allí fue —y señaló en dirección de una de las cumbres."

País de nieve tiene un sabor melancólico y perfecto para leer en un momento tranquilo, a diferencia de La casa de las bellas durmientes, no creo que se logra apreciar si se lee con pausas extensas. Sin embargo se debe leer con atención, ya que lo más llamativo de Kawabata es el como puede decir tanto con pequeños cambios en el uso de las palabras. 
"—Eres una buena chica. 
—¿Por qué dices eso? ¿Qué hay de bueno en mí? 
—Eres una buena chica, simplemente."

"—Eres una buena mujer —murmuró. 
—¿Qué dijiste? 
—Que eres una buena mujer —repitió Shimamura."

Lo único que puede ser confuso es el final, no queda claro del todo, diría que queda a imaginación del lector. Pero es un detalle de esta gran novela de Kawataba Yasunari . Un libro 100% recomendable y sobre todo si estás iniciando en la literatura oriental, ya que a pesar de poseer lo más característico de esta literatura, también tiene rasgos occidentales que la vuelven atrayente a un amplio grupo de lectores. 

lunes, 26 de mayo de 2014

(Review) La casa de las bellas durmientes

Hace un tiempo deseaba escribir de los libros que tengo en mi lista de pendientes, pero que por distintos motivos no podía leer, hoy al fin pude terminar uno La casa de las bellas durmientes (眠れる美女) de Kawabata Yasunari .


Este libro japonés narra la historia del viejo Eguchi de sesenta y siete años y sus visitas a una casa secreta llena de misterios, y desconocida por una gran parte del pueblo donde vive, en donde se encuentra una codiciosa e ordinaria mujer administra del burdel característico por permitirle a los viejos pasar las noches con jóvenes vírgenes narcotizadas. Aquí es donde el protagonista recuerda su relación con distintas mujeres de su vida mientras admira los cuerpos dormidos, prácticamente muertos, de las jóvenes que lo acompañan durante esas noches.


La vejez, la constante llamada de la muerte, erotismo, los recuerdos, el significado e importancia de la mujer son algunos de los elementos destacados en esta novela expresados en distintas metáforas y simbolismos propios de la literatura asiática, y que por lo mismo a veces son difíciles de captar y entender. Lo que encontré más atractivo fue las detalladas descripciones que el autor nos entrega en cuanto a lo que el viejo Eguchi ve y recuerda, todos los sentidos son capaces de disfrutar la historia. Sin embargo, hay una visión bastante machista de la mujer en la sociedad japonesa en estos cuerpos postrados y sin capacidad de expresión más allá de pequeños reflejos naturales e incontrolables (gracias a los cuales sabemos que están vivas, no simple cadáveres). Considerando la sociedad en la que se desarrolla la trama no es algo que deba sorprender, pero el hecho de que sean simples entes narcotizados con la capacidad de producir gran deseo sexual permite que se note aún más el rol con el que son vistas. 

Leyendo la historia lo primero que uno recuerda es Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez, esto es debido a que fue inspirada por La casa de las bellas durmientes, pero personalmente siempre voy a preferir la expresión del continente asiático, el libro está lleno de entrelineas que quieres ser capaz de ver y entender, estoy segura que cuando lo lea por segunda vez encontraré más detalles. 

Es inevitable no recrear los distintos recuerdos del protagonista en nuestras propias cabezas, las distintas alusiones al suicidio y la violencia se complementan con el sonido de las olas y el color rojo de las cortinas de la habitación en donde principalmente se desarrolla la historia, no se muestran con un significado malo o con una visión religiosa, son una parte de la expresión del viejo Eguchi con respecto a su propia vida y la constante duda, y un poco de negación también, de si había alcanzado la vejez y si la muerte estaba cerca de él o no. Todas las preguntas retóricas del protagonista nos hacen reflexionar a los lectores también y nos permite conectarnos con nuestros propios miedos y esos recuerdos vagos de nuestra vida que a veces aparecen en nuestra mente y de los cuales extraemos poco o nada, pero que siguen siendo parte de nuestra historia.

En resumen es un libro recomendable para leer en un momento tranquilo y sin prisa, diría que se disfruta más si se lee con pausas y no por completo en unas horas. Es primera vez que leo algo de Kawabata Yasunari, y me llevo una agradable impresión. Espero pronto poder leer otras novelas de él.